
En esta vida todas las personas,
sin excepción alguna hemos admirado a alguien; ya sea por lo bueno o por lo
malo, son admirados. Hoy quiero hablar de un personaje muy famoso, con
muchísima ayuda publicitaria de una empresa transnacional de bebidas carbonatadas,
hoy en día es casi mundialmente conocido, es muy famoso, y publicitado para esta época: Santa Claus.
No sé tú, pero yo ni loco
quisiera seguir el ejemplo de este personaje; veamos:
- En todo el año ni se hace ni siquiera una mención de algo “bueno” que haga.
- Aparece en una época para dar “felicidad” a las personas con cosas materiales.
- Es seleccionador del tipo de personas que se acerca, los “buenos” nada más.
Haber, antes que cualquier otra
cosa, quiero aclarar por si alguna persona cree algo diferente, Santa es un
personaje ficticio, sin embargo en esta época parece hacerse tan real en los
demás ¿Acaso algunas de las descripciones que hice antes no te son familiar en
algunas personas?
Prefiero a alguien que todo el
año me doy cuenta de las bondades hacia mi persona y mi prójimo, prefiero a
alguien que vela porque yo aprenda a ser feliz cualquiera que sea mi situación,
prefiero a alguien que a pesar de mis maldades decidió aceptarme y transformar
lo vil en alguien bueno.
Prefiero seguir a Jesús, que
siendo Dios, decidió vivir completamente como un humano, conoció al 100% las
dificultades que vive un humano, sintió todas las emociones que puede sentir un
humano, experimentó el dolor que puede experimentar un humano; y aún siendo
inocente de todo, fue culpable por nosotros, siendo rey se hizo como mendigo
por nosotros, siendo rico se hizo pobre por nosotros, siendo bendición se hizo
maldición por nosotros. Hizo el mayor acto de amor en salvar lo que se había
perdido. ¡Su sangre fue derramada para perdón de nuestros pecados!
Si esta época debería haber algarabía
por las fiestas de “navidad” debería ser
todo por Jesús, de hecho siempre debería de ser así. Todo por Jesús y para
Jesús.
RO.11.36 Porque de él, y por él, y para él, son todas
las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
Dios te siga bendiciendo.
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