
Y aunque yo como su Padre ya sé
lo que soy para él, su padre. Él aún no entiende quién soy yo para él; es
decir, aún no tiene la conciencia que soy su padre y lo que ello significa. Que
yo lo voy a cuidar, voy a protegerlo, voy a darle regalos, abrazos, besos,
jugaremos juntos, nos reiremos, lloraremos, en fin; la pasaremos genial. Eso él
aún no lo entiende. A diferencia de mi hija mayor, Celeste con casi 4 años de
edad; ya sabe muy bien a quién pedirle, en quién resguardarse, a quién
llorarle; porque ya sabe que soy su Padre.
Muchas personas viven huérfanas,
no solamente porque sus padres terrenales ya no están con ellos, sino porque
viven sin Dios y le han dado la espalda. Así como el hijo pródigo, son hijos
pero viven huérfanos, sin nadie que los abrace y los cuide; en quién pueda
refugiarse y encontrar protección cuando estén en peligro.
Quiero decirte algo; ya sea
porque Dios aún no está en tu vida o porque tu vida tomó un rumbo diferente al
que Dios quiso. Tienes un Padre, que no te da la espalda, tampoco se olvida que
existes, que a diferencia de los padres terrenales es perfecto.
Si el año que recién terminó Dios
no fue alguien relevante en tu vida, que este año sea diferente, sabes muchas
personas dicen; “Dios es importante” pero eso lo dicen religiosamente, solamente
son palabras nada más. Eso no tiene que ser así, Dios es importante, claro; ¡Dios
es todo!
Acércate a tu Padre hoy, y así
como mi hijo me dijo ayer: Papá. Tú tienes un Padre Celestial, dile hoy Papá.
Cuéntale en confianza tus luchas, tus logros, tus fracasos, tus alegrías o tristezas;
el no se quedará de brazos cruzados, porque si le dices Padre y lo buscas como
un Padre tendrás respuestas de un hijo.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. HEB. 4.16.
En el Padre eterno encontrarás lo
que nadie puede darte acá en la tierra, sólo él puede dar plenitud a las
personas; solo en él podemos encontrar la felicidad absoluta, en él encontrarás
las respuestas que estás buscando; acércate a él como a un Padre. Llámalo Papá.
Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre. SAL.16.11.
Dios te siga bendiciendo.
0 comentarios:
Publicar un comentario