Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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viernes, 26 de octubre de 2012

Entre escasez y abundancia. ¿Cuál es tu elección?


Unos dicen que Dios prospera (materialmente) y si no estamos prósperos estamos en pecado. Otros dicen que ser rico (materialmente) es pecado porque nos aleja de Dios.

Aunque los dos escenarios podrían ser realidades en las personas; pues podría ser que haya escasez por pecado (¿acaso apostar, despilfarrar, ser consumista, etc. no podría considerarse pecado?)… Y cuántos adinerados habrá en el mundo que literalmente siguen creyendo que tienen la sangre azul y ven de menos a su prójimo, ¿no será ese pecado también?...

La Gracia de Dios nos alcanzó, podemos ser prósperos claro que sí, pero no será “gratis” ¿cómo así?... Dios requiere de nosotros esfuerzo, no he conocido a un hijo de Dios que sea prospero y le haya sido fácil. Entiéndase prosperidad en todos los sentidos de la palabra: espiritual, material, física, emocional, etc.

Si quieres unción hay que sacrificar nuestra carne y someterla al Espíritu Santo y buscarlo cada día, si quieres tener comodidades materiales debes ser esforzado –Dios no bendice al holgazán– Qué buen ejemplo nos da la hormiga: Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. PR. 6.6-8.

Claro que Dios prospera; pero para serlo debemos esforzarnos porque, si Dios nos da algo siendo incapaces e infieles lo que haremos será desperdiciar lo que Dios nos dio. A qué me refiero entonces; a que debemos estar listos para ser prósperos, aunque la gracia de Dios nos alcanzo y fue gratis, en nosotros debe existir ese esfuerzo, porque de eso serán testigo nuestro prójimo, ahí se darán cuenta que Dios prospera; cuando de la escasez salimos adelante, cuando de hogares destruidos fueron restaurados, cuando habían enfermedades fueron superadas o cuando habían inseguridades y temores en nosotros y desaparecieron.

¿Entiendes mi punto?... para prosperar el proceso puede ser duro y difícil, pero lo que Dios quiere es aprobarnos si estamos listos para recibir su bendición.

Los que siembran con lágrimas, cosecharán con gritos de alegría. Aunque lloren mientras Llevan el saco de semilla, volverán cantando de alegría, con manojos de trigo entre los brazos. SAL. 126.5-6 DHH.

En la parábola de los Talentos me llama la atención que al final los que prosperaron fueron los fieles: Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. MT.25.29
¿Quieres prosperar? Sé fiel a Dios y esfuérzate. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.  2 TI. 2.6

Dios te siga bendiciendo.

viernes, 19 de octubre de 2012

Las dos caras de la vida: Alegría y Aflicción


Sin duda alguna la alegría y la aflicción serán parte de la vida de toda persona que viva; si hiciésemos una encuesta mundial sobre qué prefiere vivir si: Alegría o Aflicción. Me atrevería a hacer una mención del 99% escogería la Alegría.

Y es que en las alegrías uno experimenta la abundancia, plenitud, amor, amistad, pero son esas buenas cosas las que pueden llevarnos a cegarnos de nuestro prójimo; haciéndonos insensibles a la otra cara de la vida: la aflicción.
La aflicción por el contrario se experimenta escasez, soledad, enfermedades, traición. Y también son esas cosas las que pueden llevarnos a cegarnos respecto a nuestro prójimo; haciéndonos envidiosos y malintencionados por la vida que otras personas están llevando.

Ninguna de las dos es mejor. Déjame explicarme: Mientras vivamos en la tierra y nuestro corazón siga latiendo hay un problema dentro de nosotros que debemos tener cuidado: nuestra carne. Si vivimos demasiada plenitud y no estamos listos para vivirla nos vamos a cegar y desviar por el camino correcto. Por el otro lado si vivimos demasiada escasez será como vivir una vida sin sabores. Ojo, no estoy hablando de lo material. Porque hay multimillonarios que son extremadamente pobres, y hay pobres que son extremadamente ricos. Y es a lo que quiero llegar.

Para ser rico o pobre no solamente son recursos que tenemos; para ser rico o pobre es cuestión de actitud.

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. FIL. 4.11-12.

Si ya tienes muchísimo espero que seas prosperado con la bendición de Dios y pues si hacen falta muchas cosas aún, se perseverante y diligente pero en esa etapa aprende a contentarte.

Y aunque no soy juez ni quiero serlo, pero muchos no hemos llegado a tener lo que queremos sencillamente porque aún no estamos listos, ¿para qué Dios me daría algo si sabe que lo echaré a perder?

3 JN.1.2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Si nos hace falta algo (material, físico, espiritual, emocional, etc.) reflexionemos y analicemos en qué estamos fallando para que Dios nos los dé.

Dios te siga bendiciendo.

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