Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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miércoles, 24 de octubre de 2012

Estás presente en mis oraciones


Sin duda alguna todos nosotros conocemos a personas que tienen muchos problemas, incluso más que los que hemos a lo largo de en nuestra vida; hay también, personas que parecen vivir una “buena vida” pero su forma de ser les impide exteriorizar los problemas que realmente están pasando y ese hombro que quizá necesiten tener de apoyo.

Una de las excelentes lecciones que podemos encontrar al estudiar las cartas del Apóstol Pablo es que fue una persona que se interesaba por su prójimo.  A los romanos, a los efesios, a los filipenses, a Timoteo, a Filemón; hay una frase muy común: Estás presente en mis oraciones.

Y  ese ejercicio de orar por los demás, tiene muchos beneficios; pues se genera en nosotros una característica muy notable del Apóstol Pablo, su pasión por las almas.

Como cristianos no podemos ser indiferentes a los problemas y necesidades de nuestro prójimo. Podemos amar a Dios, pero si nuestro prójimo no es relevante para nosotros estamos fallando en todo, incluso en amar a Dios porque Dios es Amor. Transformémonos en esos intercesores que se ponen entre Dios y nuestro prójimo para pedir por ellos, porque estoy seguro que Dios busca intercesores que piden por restaurar hogares, por libertar, por sanar enfermos, por guardar vidas. Ocupemos esa “vacante” de intercesor a favor de las personas porque estoy seguro que conocerás a más de una persona que necesita que oren y hagan algo por ella, ¿cierto?

Estoy seguro que la calidad de nuestras oraciones suben de nivel y esa especie de egoísmo espiritual que existe al orar solo por los “me”… Dame, sáname, bendíceme, libérame, cuídame, me, me, me… desaparecerán. Imitemos a Jesús que intercede por nosotros, imitemos al Espíritu Santo que intercede por nosotros. De ahí nadie más, solo tú y yo.

Hoy en día hay millones de personas que no saben cómo orar y hacer las cosas. Así como en los tiempos de Jesús. MT.9.36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Se siguen necesitando personas que intercedan por los dispersos y desamparados.

FLM.1.4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de tí en mis oraciones.


Dondequiera que Dios halla un corazón que ora,… este corazón hallará un Dios que escucha la oración, es por eso que necesitamos orar más por ellos, porque ellos necesitan de Dios.


Dios te siga bendiciendo.

martes, 14 de agosto de 2012

Antes de Partir


Es una especie de paradoja que millones de personas empiezan a vivir cuando están empezando a morir.

Dios nos ha llenado de promesas que quiere que sean realidad, pero somos nosotros con nuestras actitudes que retrasamos e incluso evitamos que Dios cumpla con sus promesas.

Hay quizá dos preguntas fundamentales que todo ser humano debería responderse:
¿Has vivido una vida plena?... Cómo dije antes hay promesas de Dios que para nosotros, no verlas cumplidas es no vivir una vida plena, incluso hay millones de personas que ni siquiera conocen a Dios ¿cómo vivirán una vida plena?

Si nuestra respuesta es negativa, deberíamos autoreflexionar de qué no está bien en nosotros.

La segunda pregunta es: ¿has sido motivo de felicidad para alguien?... Dios y nuestro prójimo son ese “alguien” que debería formar parte importante de nuestras vidas, tanto así que Jesús dijo: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. MR. 12.30-31.

Son lastimosamente pocas las personas que llegan a marcar nuestras vidas, digo “pocas” pues conocemos cientos, incluso miles de personas a lo largo de nuestra vida, pero son contadas aquellas que nos dejan huellas.

No debemos esperar a ser ancianos para disfrutar la vida, eso debería ser nuestro diario vivir; aunque hay cosas que debemos evitar por nuestro bien, otras las evitamos porque queremos evitarlo. No esperemos hasta mañana deleitarnos en Dios y sus bendiciones, no nos privemos de vivir plenamente, no esperemos al futuro para amar a nuestro prójimo y bendecirlo.

Me gusta usar la imaginación y pienso que quizá muchas personas se sientan extrañas al estar en el paraíso de tanta dicha y plenitud, porque en esta vida se privaron de tantas cosas; no seamos de esas personas.

La vida es hoy, no mañana; disfrutémosla. ¿No sabes por dónde empezar? Empieza por Dios: Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre SAL. 16.11.

Dios te siga bendiciendo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Domesticando a las personas

Es genial tener mascotas y es mucho mejor si ellas están bien entrenadas para hacer todo lo que nosotros queremos que hagan, aunque a algunos le sorprenderá demasiado esto: muchas personas tienen “mascotas humanas” a su servicio o por lo menos eso pretenden.

Es realmente triste para mí poder ver personas que quieren que los demás hagan todo lo que ellas dicen, sin interesarle en lo más mínimo lo que siente, piensa o cree. Como que si este tipo de personas tuviera siempre la razón y su palabra fuera infalible. 


La verdad que esto no puede ser así, y mucho menos si te llamas “Cristiano”. Debemos estar conscientes que cada persona es eso: una persona, por ende tiene emociones, carácter, opiniones, piensa, opina, hace, siente. No podemos pretender tratar hacerlos cambiar de forma de pensar, “cada cabeza es un mundo” dicen por ahí. 

Ninguna persona es igual a otra, nadie tiene el mismo tipo de cabello, lengua, huellas digitales, iris de los ojos, carácter; todos tienen particularidades que los hacen únicos, aunque estén en la misma familia, escuela, trabajo… Nunca serán idénticas... Es cierto que hay personas que a nuestra forma de ver las cosas nos sacan de lugar y nos sacan “canas verdes” pero… ¿quién sabrá si tú les haces pasar lo mismo a otras personas?

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. COL. 3.13

Los demás no son ni perros, gatos, pericos, peces, iguanas, tortugas que podamos domesticar y hacer que hagan lo que nosotros queremos, no deberíamos de manipular a los demás, sino son personas que han sido creadas igual que tu a semejanza de Dios.

Dios te siga bendiciendo.

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