Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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martes, 17 de julio de 2012

Wilhelmgeschutze = Santidad

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f8/Parisgun2.jpgHace mucho tiempo leí acerca de un cañón hecho en la primera Guerra mundial por los alemanes cuyo alcance de disparo era realmente sorprendente, se llamaba "Wilhelmgeschütze" (cañón de Guillermo) o "Kaiser Wilhelm Geschütz" (cañón del Emperador Guillermo), también llamado "Pariser Kanonen", "Parisgeschütz" (cañón de París), y "Ferngeschütz" (cañón de gran alcance) el alcance llegaba hasta los 126 km y el peso total de la pieza era de 750 Tn, el proyectil lanzado por este cañón describía una gran parábola alargada que llegaba hasta la estratosfera (en el apogeo de su trayectoria alcanzaba los 42 km de altura), donde había menos fricción y por tanto la velocidad podía mantenerse por más tiempo, y cuando bajaba hacia su objetivo, caía a velocidad supersónica, estaba montado sobre un gran afuste que se podía transportar por ferrocarril, pero debía ser descendido a un emplazamiento especial para que pudiera efectuar los disparos.

Puede que a muchos les parezca descabellada mi forma de conectar las cosas, sin embargo, al pensar en este gran cañón lo que viene a mi mente es la Santidad, esa gran virtud que los cristianos estamos llamados a cultivar en nuestras vidas día con día, así como aquella enorme pieza de artillería propulsaba los proyectiles en un primer momento alto en el cielo hasta la estratosfera y entonces lejos hasta su objetivo, la santidad (o como se suele llamar hoy en día no muy a mi gusto “integridad”) lleva nuestros sueños, anhelos y peticiones alto hasta el Tercer Cielo, hasta la morada de nuestro Padre, de modo tal que Dios mismo recibe nuestras oraciones en su seno para oírlas y darles respuesta, una vez que nuestras súplicas mas profundas han llegado hasta el corazón de Dios por medio de una santa comunión, estas pueden descender a la tierra con un poder increíble para dar el objetivo antes trazado, destruyendo fortalezas, derrotando a nuestro enemigo y conquistando la victoria.

Pero no todo es fácil, para poder disparar un arma de tal calibre y potencia es necesario un trabajo de ingeniería de enormes proporciones, por su peso y tamaño el cañón del que he hablado antes necesitaba ser puesto sobre una base firme y sólida construida especialmente para el mismo a partir de rieles un firme acero empotrados en concreto, lo cual significaba un esfuerzo humano bastante alto, de la misma manera, nuestra santidad no es un simple acto de evitar el pecado, sino mas bien es una disciplina la cual se debe ejercitar en todo momento, claro que esto implica cierto esfuerzo de nuestra parte, pues siendo seres humanos imperfectos inclinados naturalmente hacia la maldad nuestro espíritu ha de luchar contra nuestros propios deseos mundanos, lo cual no puede ser hecho sino por medio de una devoción constante y continua, es decir, a través de una búsqueda incesante de Dios; de esta forma se forja la base en la que se sostendrá nuestra santidad, de lo contrario nuestro gran cañón se vendría abajo con el primer disparo pues no tendría la fijeza necesaria como para acertar a su objetivo sin desmoronarse en un montón de partes rotas e inservibles.

La Biblia declara: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” (II Corintios 7: 1), debemos recordar que mientras mas grandes sean nuestras promesas recibidas, cuanto mas grandes sean nuestros sueños y anhelos, mas grande y poderosa deberá ser nuestra artillería espiritual de modo que podamos alcanzarlos y no se queden en simples expectativas no realizadas; trabajemos día con día en nuestra santidad, enviemos nuestras oraciones hasta el Trono de Dios para que descendiendo con todo poder de su mano se conviertan luego en realidad acá en la tierra, si deseamos ver cumplidas nuestras mas altas aspiraciones y a la final alcanzar un lugar al lado de nuestro Señor en su gloria debemos trabajar en una disciplina espiritual poderosa para montar sobre ella el cañón de la santidad que envié lo que hay en nuestro corazón hasta su efectivo cumplimiento, como dice la “Biblia Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 9: 14), Dios nos conceda la dicha de lograr las mas formidables victorias en su nombre por medio de estas armas y así derrotar a nuestro enemigo de manera aplastante.

lunes, 23 de abril de 2012

¿¡Santo yo!? Pregunta o Afirmación


Hoy en día es uno de los temas que menos se les predica a la mayoría de “Cristianos” pero muchos no se dan cuenta que es uno de los temas más importante para poder estar con El Señor.  Y la verdad de porque no nos gusta es porque la Santidad nos impulsa a dejar de hacer muchas cosas que nos gustan pero siendo honestos nos hace mucho mal; démonos cuenta que al estar en Santidad tendremos una relación directa con nuestro Creador, estarás caminando en la Buena, Agradable y Perfecta Voluntad del Padre (RO.12.2); Amarás lo que el Señor Ama y detestarás lo que el Señor detesta ¡Estarás viendo las cosas desde Arriba! 

La Santidad no es alejarse de aquellos que no son cristianos; la Santidad es estar apartado para Dios, con tu Santidad puedes impactar a muchos. La Luz brilla más en la oscuridad.

FIL.2.15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

…Habían unos jóvenes hebreos en un pueblo extraño con diferentes costumbres y un rey poderoso que cada vez parecía entrar en locura; llega un momento en que ponen a prueba su Fe; póstrense todos y adoren a la imagen que ha levantado el rey y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo –dice el vocero-(DN.3.1-6). Casi todos lo hicieron a excepción de los jóvenes hebreos, ¿Qué los motivo a no ceder? La Fe, las convicciones, pero la Santidad fue una mayor motivación a no ceder, si no hubieren sido santos no estuvieran listos para partir, pero ellos estaban dispuestos a morir por El Señor –sabían que si morían verían al Señor- porque eran santos verían al Señor.

Sin Santidad nadie le verá dice por ahí La Biblia (HE.12.14)

Cristiano, sé Santo porque Dios es Santo, no cedas a las tentaciones, no cedas a un traguito de alcohol, no cedas a mentir, no cedas a guardar rencor, no cedas; simplemente NO CEDAS; Dios es Santo, ¡Tú también tienes que ser Santo! es que sino eres Santo no verás al Señor, así lo dice su Palabra (HE. 12.14) quisiera poder decirte que puedes vivir con unos cuantos pecados por ahí escondidos pero te traerán muchas malas consecuencias: NAH.1.3 Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable…Dios es Santo no puedo mentirte aunque te cueste lo que te cueste, Se Santo.

La Santidad trae consigo cosas maravillosas: tendrás una sed por su Presencia, la Palabra de Dios, hacer su obra. ¿Lo quieres vivir?

Que Dios te siga bendiciendo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Zombies, Zombies everywhere!

“Un zombi (en ocasiones escrito erróneamente con la grafía inglesa zombie)1 es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se practica el culto vudú. Se trataría de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Por extensión, ha pasado a la literatura fantástica como sinónimo de muerto viviente y al lenguaje común para designar en sentido figurado a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad”
Tomado de Wikipedia.

No sé si se habrán dado cuenta, pero últimamente la figura de los Zombis ha sido usada repetidamente en el cine, la música y los videojuegos y la TV, al parecer esta temática atrae mucho la atención del público, a modo tal de haber creado ya un mercado especializado en este tipo de “producto”, la historia es siempre la misma, una epidemia genera un caos total en la humanidad provocando un mal llamado “Apocalipsis” dejando a miles de personas en un estado intermedio entre la vida y la muerte, una especia de transición interminable entre aquello que aun existe y lo que ya dejo de ser, generalmente en este tipo de historias existe un héroe o heroína que lucha contra estos “muertos vivientes” que siempre son representados como turbas inmensas de gente vestida con harapos medio sangrante de coloración pálida y que han perdido sus facultades mentales, quedando limitados sus cerebros a sus funciones mas primitivas (a veces también gruñen y extienden los brazos hacia al frente mientras avanzan en un andar muy parecido al de los pingüinos).

la verdad ser zombi es un no ser en sí mismo, puesto que no se está ni vivo ni muerto, no se pertenece ni al “mas allá” ni al “mas acá”, no se es de un lugar, sino al contrario se vaga eternamente entre la vida y la muerte; muchas veces esto nos pasa a los cristianos, La Biblia dice que debemos “morir” a nuestra antigua manera de vivir, desechando el pecado y la maldad de nuestras vidas, en una porción especifica de la misma nos dice respecto a nuestra relación con Dios: “Por causa de ti somos contados como muertos todo el tiempo”, sin embargo muchos aun no hemos muerto totalmente, no somos “muertos todo el tiempo” aun poseemos rasgos de vida, aun tenemos un poco de esa vieja naturaleza pecaminosa y alejada de Dios, podría decirse, en términos más literarios si se quiere, que somos una especie de “Zombis espirituales” ni del cielo ni del infierno, ni de Dios ni del mundo, vagando toda nuestra existencia entre el pecado y la santidad, entre lo bueno y lo malo, relegados a ser uno más de esos miles de muertos vivientes que han sido víctimas de ese virus llamado “pecado”, el deseo de Dios es que dejemos de “vivir” para este mundo y para nosotros mismos, Él desea que “muramos” a todo esto, que nuestro nombre se borre de entre la mundana existencia, que seamos muertos al pecado, que dejemos de existir en el mundo de la maldad.

Cierro esto con una anécdota personal, en una ocasión me encontraba totalmente vestido de negro y un buen amigo tratando de jugarme una broma me miro fijamente y me dijo “Donde es el velorio, quien se murió” a lo que instintivamente y para no quedarme atrás con la broma, conteste: “mi viejo hombre”, esto me lleva a plantearte un reto, mañana al vestirte ponte una camiseta negra y al verte en el espejo recuerda que “estas muerto” para este mundo, ya no perteneces a él, ya no eres de aquí, ahora eres de ese “mas allá” llamado cielo, y así cada vez que vistas de negro recordaras que no eres un zombi mas, eres un “muerto todo el tiempo”

lunes, 9 de enero de 2012

Amigo de inmundos y pecadores


Hoy en día puedo observar a cristianos que se cuidan tanto que no quisieran “contaminarse” con alguien “inmundo” y es por eso que eso de no ser “amigo del mundo” (Esta amistad se refiere a que nos deleitemos en los pecados del mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida 1 JN.2.16) a este mundo lo toman literalmente. SAN.4.4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Ojo no estoy en contra de cuidarnos, de hecho todo buen cristiano debe hacerlo para no caer y deshonrar a Dios, sino más bien, lo que trato de decir es ¿por qué nos hemos aislado tanto de los “inmundos pecadores”? ¿Por qué al hacernos cristianos dejamos a los “inmundos pecadores” solos?

Después de ser criticado por los fariseos porque se juntaba con esa “clase tan baja de gente” Jesús les respondió y  lo dijo muy bien: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. MR. 2.17. Entonces porqué quitarles la cura a los enfermos (que no han conocido a Jesús como su Señor y Salvador)

Creo que si Jesús viniera otra vez como hombre, a muchos de nosotros nos exhortaría por habernos separado de los “inmundos e impíos” así como exhortaba a los fariseos, o bien nosotros juzgaríamos a Jesús por ser amigo de gente pecadora… Y es esa delgada línea que cruzamos llegando al legalismo de que alguien “Santo” como yo, no puedo juntarme con esa clase de personas (Yo solamente esperaría que sea un deseo honesto de querer agradar a Dios) y por eso nos separamos, pero si Dios está de nuestro lado y definitivamente tiene más poder que el diablo, porqué no ganármelos para Cristo. ¿Será que la convicción no me alcanza o qué aún me veré seducido y cederé a la tentación y caeré?

Yo aún tengo familia que no conoce a Jesús, amigos que no conocen a Jesús, compañeros y conocidos que no conocen a Jesús; todos ellos tienen muchas cosas en común: son mal hablados, borrachos, les gusta trasnochar, toman a broma las cosas de Dios, con perversiones sexuales, etc.; pero porqué debería de separarme de ellos si se supone que SOY LUZ (MT. 5.14-16) No digo que no me incomode muchas actitudes y acciones de ellos pero por amor a sus almas espero en Dios que pueda mostrarles su Amor y Dios los salve como un día lo hizo conmigo. Por esas actitudes cuántas veces habremos perdido oportunidades de oro con ellos para mostrarles el Amor de Dios y que ellos puedan conocer al gran Salvador.

1 JN.5.4-5 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 JN. 4.4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. FIL.2.15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.

Dios te siga bendiciendo.

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