Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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jueves, 30 de agosto de 2012

Dios Sabe


Cambian las épocas, cambian las personas, cambian los gobiernos, cambian las sociedades, cambia la cultura, en fin, todo cambia; pero Dios siempre sigue siendo el mismo de siempre.

Los milagros que hizo en el pasado, las sanidades que efectúo, las poderosas manifestaciones, la transformación sobrenatural que hizo en personas completamente perdidas… las sigue haciendo hoy en día.

En la actualidad muchas personas viven preocupadas, incluyéndome y he cometido el error de hacerlo. Es como que si existiese una relación directamente proporcional que entre más cerca de Dios estemos menos preocupados viviremos y seguramente Dios sabe que la preocupación llega a formar parte de nuestra vida, quizá por eso hay tantos versículos en la Biblia que digan “no temas”…

Esa dosis de incredulidad que nos inunda cuando hay problemas que parecen “ganarle” a nuestra fe menguará, sí y solo sí, estamos cerca de Dios. Es por eso que como dije antes, es como si existiese una relación directamente proporcional que entre más cerca de Dios estemos menos preocupados viviremos.

No sé si te ha pasado, pero ¿ya has afrontado problemas estando cerca de Dios? ¿Cuál fue tu reacción?... otra pregunta: ¿Ya has afrontado problemas estando lejos de Dios? ¿Cómo reaccionaste esa vez?... Ambas reacciones son completamente diferentes y es porque como en muchas otras situaciones de la vida, Dios sigue y seguirá siendo la respuesta a todo.

Ya sea porque vives atribulado de problemas o porque ya saliste, pretendo recalcarte que Dios debe ser prioridad en la vida del ser humano, ni trabajo, ni la familia, ni amigos, ni actividades, nada ni nadie puede cambiar a Dios ni el lugar que sólo a Él le corresponde. Él siempre estará ahí, dispuesto con su Gracia a ayudarnos.

Por favor desde lo más insignificante hasta lo más importante; olvida tus llaves, olvida desayunar, olvida peinarte, olvida enviar un documento, olvida una cita, olvida hacer la tarea, olvida tomarte algún medicamento, olvida pagar algún recibo, olvida algún aniversario o fecha importante; son cosas que suelen pasar… pero nunca olvides o pretendas “olvidar” a Dios. Él nunca lo ha hecho con nosotros y si no fuera por Él quién sabe dónde estaríamos hoy en día.

Porque yo El Señor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. IS. 41.13.

Dios te siga bendiciendo.

lunes, 30 de julio de 2012

Se cierran y se abren puertas


No es de ignorar que la vida muchas veces es dura y es sumamente difícil de sobrellevar las cargas. Pero tampoco es de ignorar que se puede vivir bien a pesar de que sea dura y difícil.

Hace poco estaba leyendo un artículo de personalidades famosas que fracasaron en su carrera muchas veces pero a pesar de eso no se detuvieron a pesar de haber fracasado una, dos o muchas veces más, hoy han alcanzado lo que por mucho tiempo y esfuerzo buscaron.

Es una cualidad digna de admirar. Y hoy me pregunto Si ellos se esforzaron y pesar de los fracasos siguieron adelante, ¿Por qué no hacerlo nosotros para la Gloria de Dios?

Muchos de los que leen esto, quizá hoy recuerden que están al borde de la quiebra, deudas por todos lados, hogares a punto de desintegrarse, enfermedades terminales, vicios que están lentamente destruyendo vidas. Pero mi punto este, y por eso lo escribo: Dios puede sacarnos de esos “hoyos” que caemos, o quizá en otros casos, nos tiramos.

Es sumamente frustrante esforzarse tanto para que después fracase, muchas veces me ha pasado y duele. Pero a pesar de todo eso, aquí estoy recordándote que saldrás de ese hoyo; en la vida Dios nos da muchas lecciones desde la más sencilla, hasta las más complejas y difíciles de superar.

El punto es no quedarse en el suelo, el punto es levantarse; sin duda otras oportunidades vendrán, quizá se cerró esa puerta hoy, pero más adelante se abra otra que sea la que Dios quiere que entres. Si quieres entrar en la puerta correcta y tomar la oportunidad ideal, confía en Dios; Él sabe exactamente cuál es la que acercará a cumplir tus propósitos.

Si puedo resumirte esto en pocas palabras es: ¡No te rindas!

Si otras personas fracasaron, lo volvieron a intentar y volvieron a fracasar, pero al final lo lograron. Porqué no seguir intentándolo y seguir adelante. Puedes sufrir humillaciones, derrotas, fracasos, obstáculos grandes; pero que nada de eso te detenga, ¡sigue adelante!

Bendice, alma mía, al Señor, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. SAL. 103.1-5.

Dios te siga bendiciendo.

martes, 17 de julio de 2012

Wilhelmgeschutze = Santidad

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f8/Parisgun2.jpgHace mucho tiempo leí acerca de un cañón hecho en la primera Guerra mundial por los alemanes cuyo alcance de disparo era realmente sorprendente, se llamaba "Wilhelmgeschütze" (cañón de Guillermo) o "Kaiser Wilhelm Geschütz" (cañón del Emperador Guillermo), también llamado "Pariser Kanonen", "Parisgeschütz" (cañón de París), y "Ferngeschütz" (cañón de gran alcance) el alcance llegaba hasta los 126 km y el peso total de la pieza era de 750 Tn, el proyectil lanzado por este cañón describía una gran parábola alargada que llegaba hasta la estratosfera (en el apogeo de su trayectoria alcanzaba los 42 km de altura), donde había menos fricción y por tanto la velocidad podía mantenerse por más tiempo, y cuando bajaba hacia su objetivo, caía a velocidad supersónica, estaba montado sobre un gran afuste que se podía transportar por ferrocarril, pero debía ser descendido a un emplazamiento especial para que pudiera efectuar los disparos.

Puede que a muchos les parezca descabellada mi forma de conectar las cosas, sin embargo, al pensar en este gran cañón lo que viene a mi mente es la Santidad, esa gran virtud que los cristianos estamos llamados a cultivar en nuestras vidas día con día, así como aquella enorme pieza de artillería propulsaba los proyectiles en un primer momento alto en el cielo hasta la estratosfera y entonces lejos hasta su objetivo, la santidad (o como se suele llamar hoy en día no muy a mi gusto “integridad”) lleva nuestros sueños, anhelos y peticiones alto hasta el Tercer Cielo, hasta la morada de nuestro Padre, de modo tal que Dios mismo recibe nuestras oraciones en su seno para oírlas y darles respuesta, una vez que nuestras súplicas mas profundas han llegado hasta el corazón de Dios por medio de una santa comunión, estas pueden descender a la tierra con un poder increíble para dar el objetivo antes trazado, destruyendo fortalezas, derrotando a nuestro enemigo y conquistando la victoria.

Pero no todo es fácil, para poder disparar un arma de tal calibre y potencia es necesario un trabajo de ingeniería de enormes proporciones, por su peso y tamaño el cañón del que he hablado antes necesitaba ser puesto sobre una base firme y sólida construida especialmente para el mismo a partir de rieles un firme acero empotrados en concreto, lo cual significaba un esfuerzo humano bastante alto, de la misma manera, nuestra santidad no es un simple acto de evitar el pecado, sino mas bien es una disciplina la cual se debe ejercitar en todo momento, claro que esto implica cierto esfuerzo de nuestra parte, pues siendo seres humanos imperfectos inclinados naturalmente hacia la maldad nuestro espíritu ha de luchar contra nuestros propios deseos mundanos, lo cual no puede ser hecho sino por medio de una devoción constante y continua, es decir, a través de una búsqueda incesante de Dios; de esta forma se forja la base en la que se sostendrá nuestra santidad, de lo contrario nuestro gran cañón se vendría abajo con el primer disparo pues no tendría la fijeza necesaria como para acertar a su objetivo sin desmoronarse en un montón de partes rotas e inservibles.

La Biblia declara: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” (II Corintios 7: 1), debemos recordar que mientras mas grandes sean nuestras promesas recibidas, cuanto mas grandes sean nuestros sueños y anhelos, mas grande y poderosa deberá ser nuestra artillería espiritual de modo que podamos alcanzarlos y no se queden en simples expectativas no realizadas; trabajemos día con día en nuestra santidad, enviemos nuestras oraciones hasta el Trono de Dios para que descendiendo con todo poder de su mano se conviertan luego en realidad acá en la tierra, si deseamos ver cumplidas nuestras mas altas aspiraciones y a la final alcanzar un lugar al lado de nuestro Señor en su gloria debemos trabajar en una disciplina espiritual poderosa para montar sobre ella el cañón de la santidad que envié lo que hay en nuestro corazón hasta su efectivo cumplimiento, como dice la “Biblia Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 9: 14), Dios nos conceda la dicha de lograr las mas formidables victorias en su nombre por medio de estas armas y así derrotar a nuestro enemigo de manera aplastante.

lunes, 16 de abril de 2012

Más podremos nosotros que ellos


Al afrontar una situación complicada en nuestras vidas, muchas veces lo que marca la diferencia es nuestra actitud, no es que nos sintamos víctimas de algo que sucedió, o la falta de recursos y la indiferencia de las personas, simplemente son las convicciones que tenemos.

Déjame abrirte mi corazón: pues parece ser que entre más me esfuerzo en ser un Cristiano que aplique toda la Biblia a su vida es cuando hay más dificultades, porque cuando yo decía que era “cristiano” no había ningún problema –cosa rara verdad– el enemigo es astuto, a un tibio como lo era yo en ese tiempo no le atacaba porque para qué si no estaba haciendo nada para el Reino de Dios y ahora que más trato de hacer para agradar a Dios, más problemas hay.

Una vez alguien me dijo: “la gente tiene una idea equivocada, piensan que al acercarse a Dios todos sus problemas van a resolverse”. Y pues la verdad muchos piensan así y cuando Dios no les resuelve la vida se enojan con Él. Claro que Él va ayudarnos, muchas veces Dios se glorificará en nuestros problemas pero tampoco va a resolvernos cada cosa sin que hagamos nada. Jesús dijo: En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. JN.16.33.

Hay una fantástica historia en la Biblia, que nos deja mucho que aprender. Dios le prometió al pueblo de Israel una tierra donde fluía leche y miel. Llega el momento de conquistar pero antes mandan unos exploradores para ver como es y quiénes habitan ahí. Traen una pequeña gran muestra de la calidad de esa tierra: … cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos. Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella NM. 13.23-27. Caleb contó al pueblo lo que habían visto, todas las bondades de esa tierra, pero también les contó como eran los que habitaban esa tierra: el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. NM. 13.28 Y 33.

Definitivamente con los que se iban a enfrentar el pueblo de Israel eran Grandes, ahí les entró el pánico y la depresión, me imagino a las personas murmurando –tanto esfuerzo para nada, vamos a morir aquí, este si es un gran problema, no vamos a salir de esta– y otras cosas como las que tu y yo hemos dicho muchas veces al enfrentar los problemas. Aquí es donde tienen que estar al frente nuestras convicciones. Habrá una lucha interna y quizá también con los tuyos argumentando, cuestionando pero al final como Cristianos tenemos que seguir confiando en Dios.

Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. NM. 13.30.

Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. NM. 13.31-32.

¿Has visto a una persona deprimida? Seguramente si, pero ¿has visto toda una nación deprimida? Yo nunca, pero el pueblo de Israel entro en profunda depresión: Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto. NM. 14.1-4. Hasta hablando locuras estaba el pueblo de Israel, que deseaba volver a la esclavitud que vivieron en Egipto –como si ahí vivieron cosas buenas –
Aquí es donde entra nuestro Dios: y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos. NM 14.12-13.

No te voy a mentir, problemas siempre pero siempre habrán, incluso problemas que por más convicciones que tengas llegues a creer que no tiene solución, pero Dios tiene el control. Aunque se te acaben las fuerzas, Dios sigue teniendo el control. ¿Cuál es tu tierra prometida? Lucha, Dios esta contigo, pelea la batalla, el enemigo esta vencido.

¡Gritemos la Victoria en el Nombre de Jesús!

Dios te siga bendiciendo.

sábado, 7 de enero de 2012

Saludando las promesas de Dios

Definitivamente cuando alguien nos promete algo esperamos que pueda cumplirlo y aunque como yo, muchos han sido decepcionados porque lo que nos han prometido no lo cumplieron…
Esta vez quiero hablar de algo que si no se hace realidad es por nuestra culpa; la palabra de Dios es muy clara en decir NM.23.19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
En la Biblia hay miles de promesas para cada uno de nosotros que Dios desea hacer realidad, sé que hay un proceso para que eso se cumpla, no creo que Dios nos dé algo de lo que no estamos preparados para retenerlo, sino más bien nos prepara hasta que estamos listos para recibirla.
Personas como tú y como yo, quisiéramos ver YA las promesas de Dios en nuestras vidas, pero siendo honesto hoy por hoy no podría decir que ya estoy listo para que algunas de esas promesas sean verdad, te sugiero hacer como muchos personajes de la Biblia hicieron: Saludar las promesas de Dios
HEB. 11.13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
Estoy seguro que la Palabra de Dios tiene que cumplirse toda… y así como muchos grandes hombres y mujeres en Hebreos 11 por Fe conquistaron las grandes promesas que Dios hizo, o no las conquistaron ellos sino su descendencia pero nunca lo dejaron de creer y seguir adelante luchando por las promesas de Dios.
Yo no sé si hay promesas que Dios aún no ha cumplido en tu vida pero algo puedo asegurarte; que Dios no miente, así que sigue saludándolas, creyéndolas y luchando por que sean realidad.
Dios te siga bendiciendo.

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