
Hace poco estaba leyendo un
artículo de personalidades famosas que fracasaron en su carrera muchas veces
pero a pesar de eso no se detuvieron a pesar de haber fracasado una, dos o
muchas veces más, hoy han alcanzado lo que por mucho tiempo y esfuerzo
buscaron.
Es una cualidad digna de admirar.
Y hoy me pregunto Si ellos se esforzaron y pesar de los fracasos siguieron
adelante, ¿Por qué no hacerlo nosotros para la Gloria de Dios?
Muchos de los que leen esto,
quizá hoy recuerden que están al borde de la quiebra, deudas por todos lados,
hogares a punto de desintegrarse, enfermedades terminales, vicios que están
lentamente destruyendo vidas. Pero mi punto este, y por eso lo escribo: Dios
puede sacarnos de esos “hoyos” que caemos, o quizá en otros casos, nos tiramos.
Es sumamente frustrante esforzarse
tanto para que después fracase, muchas veces me ha pasado y duele. Pero a pesar
de todo eso, aquí estoy recordándote que saldrás de ese hoyo; en la vida Dios
nos da muchas lecciones desde la más sencilla, hasta las más complejas y
difíciles de superar.
El punto es no quedarse en el
suelo, el punto es levantarse; sin duda otras oportunidades vendrán, quizá se
cerró esa puerta hoy, pero más adelante se abra otra que sea la que Dios quiere
que entres. Si quieres entrar en la puerta correcta y tomar la oportunidad
ideal, confía en Dios; Él sabe exactamente cuál es la que acercará a cumplir
tus propósitos.
Si puedo resumirte esto en pocas
palabras es: ¡No te rindas!
Si otras personas fracasaron, lo
volvieron a intentar y volvieron a fracasar, pero al final lo lograron. Porqué
no seguir intentándolo y seguir adelante. Puedes sufrir humillaciones,
derrotas, fracasos, obstáculos grandes; pero que nada de eso te detenga, ¡sigue
adelante!
Bendice, alma mía, al Señor, Y
bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides
ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que
sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de
favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te
rejuvenezcas como el águila. SAL. 103.1-5.
Dios te siga bendiciendo.
0 comentarios:
Publicar un comentario