Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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jueves, 23 de febrero de 2012

Preguntas tontas


A todos en la vida nos han hecho en mas de una ocasión una pregunta tonta, de esas que solo nos provocan el irremediable deseo de responder con cierto sarcasmo para evidenciar aun mas lo innecesaria de la pregunta por lo obvio del hecho, cuantas veces no nos ha pasado que llegamos empapados por la lluvia a nuestras casas o a algún otro lugar y oímos a alguien que muy inocentemente se dirige a nosotros y nos dice “te mojaste?” o esa pregunta que nunca falta cuando recién te has cortado el cabello y te preguntan “te cortaste el pelo?” y que decir de ese momento tan penoso en el que sufrimos una caída o un resbalón y alguien nos pregunta “te caíste?”  como dije antes estas preguntas generalmente nos llevan a responder de la manera mas sarcástica con un “no, me bañe con ropa” o “para nada, me lo alargue mas” o “no, es que me quise sentar porque estaba cansado” según sea el caso.

Y es que hay cosas que no necesitan ser preguntadas pues se evidencian por sí mismas, por ejemplo, en mi caso (y a menos que llegue a padecer algún día de amnesia) no me preguntaría jamás “Quien escribió ese post llamado -preguntas tontas-?” debido a que es evidente que yo mismo lo he hecho y por lo tanto no se necesita preguntar tal cosa, sería una interrogante demasiado absurda para hacer, en este sentido, existe en el caló popular una máxima que reza: “lo que se ve no se juzga” y efectivamente aquello que es evidente no necesita mas averiguaciones para darse por cierto pues, valga la redundancia, es evidente.

Sin embargo, por tontas, absurdas e innecesarias que parezcan algunas preguntas existen personas que por una u otra razón las realizan, esto mismo ocurre con aquellos que se preguntan “Dios me ama?” o piensan “Será que Dios aun puede perdonarme?”, estas preguntas al igual que las anteriores son innecesarias de llevarse a cabo pues Dios nos ha mostrado desde hace mucho su amor por nosotros; el amor y la misericordia de Dios son hechos tan notorios y evidentes que no necesitan mayor comprobación, no se necesitan preguntas intrincadas ni mucho menos pruebas de ese sentimiento (por no decir vocación) de Dios por nosotros, no obstante muchos aun se cuestionan estos asuntos, pero Dios no es como nosotros, el no responde con sarcasmo cuando le hacemos estas preguntas, Él nos responde de otra manera muy distinta.

En La Biblia (Sn. Juan 20:25)se nos cuenta que cuando Cristo resucitó se presento a sus discípulos durante varios días, en uno de esos días se presento a ellos atravesando paredes pero Tomás, uno de los doce, no se encontraba en el lugar, cuando le narraron lo que sucedió él se mostro incrédulo y dijo “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré”, días después Jesús se apareció de nuevo y esta vez Tomás estaba presente, entonces Cristo dirigiendose a él le dijo: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. ”, no puedo imaginarme lo asombrado y apenado que aquel hombre debió de sentirse ante tal circunstancia, pues bien, Dios nos dice lo mismo a aquellos que aún dudados de su amor, a quienes ponemos en tela de juicio su misericordia y favor para con nosotros.

Cuando dudamos de su amor Cristo nos dice “Aún dudas si te amo? Pues aquí están mis manos marcadas por los clavos”, cuando nos preguntamos si Él es capaz de perdonar tantos y tan horrendos pecados que hemos cometido el nos responde “Que si te perdono? Aquí está mi espalda flagelada y mi costado atravesado”, cuando decimos “será que Dios de verdad me ama?” el nos dice: “Mira mi frente, mira donde estuvieron las espinas, aun dudas si te amo?”, la verdad yo en lo personal no puedo pensar en esto sin que de mis ojos broten unas tantas lágrimas pues al recordar las muestras del amor de Dios mi alma se enternece, y es que ese sentimiento en Dios es tan notorio que Cristo mismo lleva en su cuerpo las marcas de ese amor, el lleva en su propio ser las pruebas de ese que siente por nosotros, por lo que es imposible dudar de la existencia de ese amor.

La pregunta ahora ya no es si Dios nos ama, ahora esta se invierte hacia nosotros, verdaderamente amamos a Dios? Déjame decirte que esta debería ser también una pregunta tonta, pues nuestras propias vidas deberían reflejar nuestro amor y agradecimiento para con Dios, debe ser tan notorio y tan evidente ese sentimiento hacia Dios en nosotros que cualquiera que se haga esa pregunta solo pueda pensar “es imposible de dudarlo”.

Bendiciones!

lunes, 31 de octubre de 2011

Molesto conmigo mismo

Por ahí dicen que las oportunidades no pasan dos veces y puede ser que sea cierto; por lo menos yo nunca he tenido dos oportunidades iguales al día de hoy.


Estoy seguro que te identificarás conmigo al decir que estoy totalmente arrepentido en más de una vez de no haber tomado otra decisión en mi pasado ya sea por falta de sabiduría, falta de experiencia o falta de Fe.


Hagamos un minuto de silencio por todos los milagros que murieron por nuestra falta de fe. (Heb.11).


La verdad es que Dios nos pone a prueba y mientras más nos tardemos en “aprobar el examen” más retardaremos ver realidad los sueños de Dios para nosotros.


Si hay alguien que tiene la culpa en algo que no se pudo realizar bien somos nosotros; nadie más, tomamos una decisión sin consultarlo a Él o le pusimos miles de excusas a Dios ante su voluntad (que de hecho es buena, agradable y perfecta) o dejamos de pedir su respaldo para que todo fuera un éxito por enfocarnos en otras cosas menos importantes.


No me causa nada de alegría en pensar que cuando este frente a Dios en el Tribunal de Cristo, Él me llegue a decir que tenía planeadas muchas cosas mejores pero por mi dureza e incredulidad no me las dio sino que se las dio a alguien que si le creyó sin dudarlo. (Aunque estar con él es el consuelo perfecto no quiero que sea realidad esa situación) Sino que quiero hacer realidad todo lo que Él dice que yo puedo hacer, decir todo lo que yo puedo decir, vivir todo lo que Él dice que puedo vivir. 


Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 1 CO. 2.9
 

Lo bueno de todo esto es que aunque la misma oportunidad no venga dos veces, Dios siempre mandará otras; otras que podemos hacer nuestras y de eso algo grande. Por esa razón he decido no desperdiciar las oportunidades que Dios me mande, quiero ser sensible a los planes de Dios. 


No quiero reprocharme que no hice esto o aquello, ni tu tampoco supongo. 


Dios te siga bendiciendo.

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