Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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lunes, 17 de diciembre de 2012

Caminando en el Desierto


La fe Cristiana muchas veces es en contra de la lógica humana, cuando el presupuesto dice que estás en rojo,  pero meses has salido adelante, de dónde alcanzó, solo Dios y tu saben; que padeces una enfermedad que muchas personas han padecido y muerto pero aún estás con vida, incluso tu salud fue restaurada, que la familia parece desmoronarse pero poco a poco se va restaurando, etc., etc., etc. ¿No es cierto?... todos esos problemas no son más que desiertos por los que todos pasaremos, ¡aprendamos a avanzar en medio de él!

Los israelitas salieron de Sucot y acamparon en Etam, donde comienza el desierto. De día, el Señor los acompañaba en una columna de nube, para señalarles el camino; y de noche, en una columna de fuego, para alumbrarlos. Así pudieron viajar día y noche. Ex. 13.20-21 DHH.

Así como el pueblo de Israel pudo pasar el desierto de día y de noche, tú y yo podemos andar en medio de él porque El Señor anda con nosotros. El desierto es un escenario de extremos, en el día altas temperaturas y por las noches temperaturas bajo cero grados; ya sea en medio del sofocante calor del día porque Él forma una nube para poder descansar del calor del sol. O pasemos en el desierto en la impetuosa y fría noche podemos estar calientes porque Dios forma su columna de fuego para estar cálidos.

¿Quién dice que Dios no puede hacer milagros en medio del desierto?... Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. MT. 15.32-37.

Si tratase de explicar cómo es que funcionan los milagros, ni yo pudiera explicarlos ni tú me comprenderías ya que nuestra mente no lo podrá hacer. Pero pasan, hay milagros en los desiertos que pasamos, ¡los hay!... Es por eso que te digo hoy sea cual sea el desierto que estás pasando Dios puede glorificarse, Dios protegió al pueblo de Israel en el desierto de día y de noche. Jesús multiplicó lo que tenían sus discípulos y alimento a toda una multitud en el desierto. Dios puede hacerlo contigo también, Él puede glorificarse también en tu vida; no importa el desierto, solo obedece a Dios, entrégale lo que tengas y cree.

Ya sea que recién comienza el desierto o ya tienes buen rato caminando sobre él, sigue caminando, paso a paso; día y noche. Dios se ocupara que no desmayes en el camino.

Dios te siga bendiciendo. 

jueves, 12 de enero de 2012

Crossroad (Encrucijada)

Hace un par de días me toco presenciar uno de las escenas mas deprimentes que la vida nos puede ofrecer, sé que no es lo mismo leer que hallarse en determinada circunstancia, pero tratare de resumirlo es unas cuantas líneas, el hecho es que vi a un hombre adulto de aproximadamente 35 años, esposado de ambas manos, con los brazos en la espalda llorar como un niño antes de encarar su cita con el juez y decir “es que no quiero que me maten, tengo miedo a que me maten”, ver en tal estado a un tipo que cuando ingreso por la puerta parecía tan seguro y fuerte mi dejo un tanto atónito, y es que no es para nada común ver a un hombre adulto llorar de esa forma, con su cabeza recostada en  la pared y en su rostro una expresión de dolor e incertidumbre al mismo tiempo que decía entre sollozos “es que no quiero que me maten”, el porqué de esta reacción? Bueno, a decir verdad no la sé con exactitud lo único que entendí fue que el hombre de esta historia tenia temor que se consignara en un acta su lugar de residencia, pues al saberlo los demás internos del centro penal en el que estaba recluido podrían tomar represalias en su contra hasta el grado de atentar contra su vida.
Ahí estaba yo viendo esta estampa y pensé que todo eso es el resultado de malas decisiones tomadas con anticipación, creo que el sujeto del que hablamos nunca pensó encontrarse en tal situación, sin embargo en su pasado tomo decisiones que a la larga lo llevaron a tal oscuro estado, y es que cuando actuamos casi nunca nos detenemos a meditar cual será, a la larga, el resultado final de nuestras acciones, por ello es que al llegar el momento de las consecuencias muchas veces no entendemos donde se origino todo aquello.

La palabra de Dios nos dice algo muy interesante al respecto: “¡Atrapen esas zorras, atrápenlas! Aunque pequeñas, destruyen nuestras viñas,  que apenas están en ciernes.” (Cantares 2:15), son las pequeñas decisiones que tomamos, el cumulo total de ellas, las que definen nuestro posterior estado, tomar buenas decisiones hoy, nos llevara a tener una vida feliz en el futuro, tomar malas decisiones hoy nos llevara a la larga a llorar como aquel desesperanzado hombre, pareciera ser una regla muy simple, sin embargo no es tan comúnmente aplicada como debiese, pues muchas veces queremos tomar estas decisiones en cuanto a lo que queremos o deseamos en el momento sin pensar en que es lo que nos conviene, o que es lo que le agradaría a Dios que hiciéramos en esa situación.

Cuando nos encontramos ante una encrucijada, ante un camino que se bifurca ante nuestros ojos lo más recomendable será siempre detenernos un momento a examinar el sendero por el cual seguiremos adelante, muchas veces esta simple pausa nos dará las respuestas que necesitamos, pero cuando son miles de caminos y posibilidades las que se entrelazan ante nuestros ojos lo mejor y más sensato que podemos hacer es pedir a Dios dirección para nuestras vidas, los salmos dicen: “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino” (Salmos 119: 105), solo Dios es capaz de entendernos de tal manera que nunca se equivocara con respecto a aquello que es mejor para nosotros.

Deseo dejar acá esta publicación pero solo te pido que tomes un instante de tu apretada agenda y medites un momento en hacia donde te están guiando tus decisiones actualmente… Piensa en ello, Bendiciones.

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