Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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lunes, 26 de marzo de 2012

Lengua haciendo destrozos


Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús le dijo: AMIGO, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron. (MR 26.47-50)

Supongo que estamos de acuerdo que El Señor Jesús en su vivir en la tierra fue perfecto en todo, fue sin pecado y fue y sigue siendo Santo. Me llama mucho la atención en la cita inicial, Judas estaba a punto de entregar al Señor Jesús para ser Crucificado pero cuando Jesús ve a Judas le dice: Amigo ¿a qué vienes? Jesús le llamó ¡AMIGO! El no fue hipócrita o quiso hacer sentir mal a Judas por lo que estaba a punto de hacer (Que de hecho Jesús ya sabía que Judas lo iba a Entregar) Él fue sincero en demostrarle su Amistad y decirle AMIGO.

De la Abundancia del Corazón habla la boca dice la Biblia (LC.6.45). En esta ocasión quiero hablar de un miembro de nuestro cuerpo tan pequeño pero el daño tan grande que puede llegar a causar.

Nosotros como cristianos debemos de guardarnos de hacer todo mal y con la lengua hacemos daño no a lo físico sino  lo interno de nuestro ser; una hablada por aquí, una hablada por allá, ¿has hecho eso tú?  Un pequeño comentario mal intencionado podría causar un gran problema no solo para ti sino para la persona que lo dijiste, hablar con sarcasmo, frente a esa persona decir si y detrás decir no (¿No sería hipocresía?) Con palabras como esas puedes hacer caer a varios hijos de Dios. Estoy seguro que de muchas veces han hablado muy mal de ti, incluso personas que nunca imaginaste, la pregunta a contestar sería: ¿Cómo te sentiste? Lógicamente muy mal, ahora cuando lo hacemos nosotros ¿Cómo se sentirán los demás? Bien, eso sería un absurdo. No estamos en excepción de hablar mal de otros solo por el hecho de que somos nosotros quien hablamos, ¿puedes afirmar lo contrario?

Algo tan pequeño como la lengua puede apartarnos de la Bendición del Señor, quieres ser como Jesús, refrena tu lengua, filtra tus palabras primero con la sabiduría de Dios. CUIDADO: No seas piedra de tropiezo para las personas y más aun para un Hijo de Dios, la Palabra de Dios es clara: Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. (LC 17.1-2)

Antes de decir algo que no edifica piensa y reflexiona si vale la pena decirlo pues para la otra persona puede ser como espadas y “matar” una linda amistad, un buen hermano en Cristo, una oportunidad de recibir la Bendición de Dios. Te invito a que puedas leer en Santiago 3.1-12 y reflexionar sobre lo que tu boca ha estado hablando todo ese tiempo. Te digo algo: yo ya lo hice y sentí vergüenza por hacer tanto daño pero gracias a Dios por su Palabra que llega siempre a tiempo para poder restaurar las cosas, pero el tiempo para actuar no es eterno.

¡Toma Acción hoy!

Que Dios te siga bendiciendo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Miembros peligrosos


Parece ser que todo humano tiene un enemigo en común: Uno mismo.


Hay una batalla interna diaria que muchas y lamentablemente hemos perdido; aunque Dios esta siempre dispuesto a ayudarnos nosotros también debemos poner de nuestra parte para que con nuestra vida honremos a Dios.


Hay varios miembros de nuestro ser que debemos tener presentes que son nuestros enemigos.


Corazón: Aunque “nadie” sepa lo que estamos maquinando en hacer con el solo hecho de pensar hacerlo realidad ya estamos ofendiendo a quien siempre esta ahí: Dios. JER.17.9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?


Ojos: Nuestros ojos pueden decirle a alguien más lo que nosotros estamos deseando profundamente, nuestra mirada nos puede llevar a pecar con el solo hecho de mirar, (Todo lo grande por algo pequeño inicia). Hay unas palabras muy radicales de Jesús con respecto a los ojos: MT.18.9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Si tus ojos son ocasión de pecar, evita y huye de todo aquello que puedes ver y es más fuerte que tu, no peques mirando.


Manos: Nuestras manos se convierten en las autoras materiales de nuestros deseos y pecados y una de la mejor manera de evitar esto es cortar todo contacto que nos pueda inducir a pecar contra Dios. MT. 18.8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.


Lengua: Uno de los más pequeños de nuestros miembros pero a la vez quizá el más peligroso y difícil de controlar, procura en todo tiempo tener las Palabras de Dios en tu boca, así no habrá espacio para que nuestra lengua nos domine y pequemos más. SAN. 3.6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.


¿Si preguntarán quién es nuestro mayor enemigo? Sin dudarlo a parte de Satanás somos nosotros mismos; nuestros deseos y concupiscencias; la vanidad de la vida, los deseos de nuestra carne diariamente nos están empujando a pecar y así darle lugar al Diablo para que reine sobre nosotros. Esto no debe ser así, pues si Jesús es nuestro Salvador y Señor Él es quien debe reinar sobre nuestra vida; con oración, alabanza y la Palabra de Dios en nuestro corazón no daremos lugar a nuestros miembros a pecar. 


PR.3.3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.

Dios te siga bendiciendo.

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