Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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jueves, 8 de diciembre de 2011

Transformers: "Dark side of the soul"

Para quienes gustan del cine o simplemente son de la generación de la década de los 90’s estarán familiarizados con la temática de los famosos personajes denominados “transformers”, estos sujetos tenían el poder de cambiar su forma y convertirse tanto en autos, aviones y otros artefactos mecánicos para encubrir su verdadera identidad de robots alienígenas, la verdad es que para un niño como lo era yo en aquel entonces al igual que muchos de los que leen esto, eso resultaba de lo más extraordinario pues lo que en un momento era un robot de 5 metros de alto, al siguiente era un tráiler o un camión de bomberos o un súper auto deportivo, sin embargo en los transformers no todo era fácil, habían dos bandos los malos llamados “decepticons” y los buenos llamados “autobots”, que combatían por obtener el dominio de la tierra y de su planeta nativo “cibertron”

En una de las películas inspirada en esta serie animada (no recuerdo exactamente cual, creo que es la 2da) mencionan que los más primitivos viajeros robots que llegaron a la tierra podían cambiar a voluntad de bando, no así como los modernos anclados a ser de determinado grupo de por vida, esto parecería ser un tanto extraño pues, cómo puede cambiar alguien de dirección tan fácilmente?  Pensando en esto me di cuenta que en la vida real existen muchos “transformers humanos” personas que en un momento de tu vida son tus mejores amigos y te acompañan en todo dándote animo y ayuda, pero que con el paso del tiempo o por las circunstancias de la vida llegan a cambiar y de alguna manera no valoran  el afecto y la confianza depositada en ellos, a cuantos no los ha traicionado su mejor amigo o amiga? Cuantos no dejaron de tener relación hasta con su propia familia por haber sido defraudado por sus acciones?,  

Pareciera que estas personas se transforman de un “autobot” que lucha por defenderte, en un “decepticon” que intenta acabar con tu existencia, por obvias razones es muy difícil sobreponerse a este  tipo d cosas, sin embargo Dios nos dijo hace mucho tiempo que no debíamos poner nuestra confianza en los seres humanos que cambian constantemente de parecer, buscan por lo general su propio beneficio y llegan a “apuñalar por la espalda” a otros para satisfacer sus propios intereses, Dios previo que podríamos llegar a ser traicionados y heridos por estos “transformers” , es más, el mismo Señor Jesucristo fue traicionado por uno de sus doce mejores amigos en la tierra, y es por esto que decidió dejarnos una especie de “guía para sanar un corazón herido”, a saber: su divina palabra, La Biblia, y además nos dejo lo mejor que podría darnos, un amigo fiel y verdadero que no cambia de bando, no se transforma, no traiciona, no apuñala por la espalda y esta siempre a nuestro lado: Su Espíritu Santo.

Quiero cerrar diciendo esto, a mi como a ti que lees esto me han decepcionado en la vida las personas en las que deposite mi cariño y confianza, sin embargo Dios me ha enseñado a perdonar, secarme las lagrimas y volver a tomar la mano de mi amigo, pues al final si yo también cambiase también de forma de comportarme sería un “transformer” mas, Dios nos enseña a perdonar y con esto fortalece las relaciones humanas, pero sobre todo he aprendido que todas las personas a mi alrededor pueden fallarme, pero Él, Dios, nunca me fallara pues me ama más que nadie, así como te ama a ti, es en Dios donde las heridas del corazón sanan para hacernos más fuertes.

“Aunque tu padre y tu madre te dejaren con todo yo te recogeré” atte.: Dios!

sábado, 29 de octubre de 2011

Lo bueno de lo malo

Cada persona debe afrontar consecuencias de sus malas acciones que muchas veces son mucho más fuertes que nosotros, de eso no hay ninguna duda. Pero en esos momentos cuando atravesamos serios problemas en ningún momento se nos puede ocurrir que algo bueno viene después de eso, es más, es ahí cuando estamos más cerca de tirar la toalla. El pecado definitivamente nada bueno traerá, pero siempre y cuando estemos dispuestos de corazón a arrepentirnos, Dios está dispuestos a perdonarnos.
Hoy quiero hablar de una triste historia de un gran hombre: el Rey David.
Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.  2 S. 11.5
Después el Rey David quiso encubrir sus malas acciones tratando 2 veces de que Urías tuviera relaciones con su esposa para que el “Fuera el padre” del bebé que esperaban, pero eso no quedo ahí; pues Urías no hizo nada por honor a sus compañeros que estaban en guerra y al fin David le puso una treta donde fácilmente lo iban a matar; lo mandó al frente de la batalla y lo dejarán solo.
Al final de esto dice la Biblia: Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová. 2 S. 11.27
Hay decisiones en nuestra vida que para nada son buenas y sea “inconscientemente” o sea que “sepamos” lo que hacemos nos van a traer consecuencias siempre, muchas veces decidimos pecar sabiendo que eso ofende a Dios, estando bien con Él por un momento de placer, o una avaricia dejamos de lado lo que Dios nos ofrece y nos desviamos a pecar... Pero Dios siempre estará presente en eso y aun sabiendo que para nada le va a agradar a Él. Esta historia de este gran hombre es un capitulo oscuro de su vida, pero Dios está dispuesto a perdonar siempre y cuando tengamos un verdadero arrepentimiento.
David entendió eso, y eso muestra su humanidad y su sinceridad a Dios; se dio cuenta lo grave que estaba haciendo y es ahí donde encuentra la Misericordia de Dios y escribe estas palabras que salieron de lo más profundo de su ser: Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones! Lávame más y más de mi maldad; ¡límpiame de mi pecado! Reconozco que he sido rebelde; ¡mi pecado está siempre ante mis ojos! Contra ti, y sólo contra ti, he pecado; ¡ante tus propios ojos he hecho lo malo!  Eso justifica plenamente tu sentencia, y demuestra que tu juicio es impecable. ¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió en pecado! ¡Mírame! Tú amas la verdad en lo íntimo; ¡haz que en lo secreto comprenda tu sabiduría! ¡Purifícame con hisopo, y estaré limpio! ¡Lávame, y estaré más blanco que la nieve! ¡Lléname de gozo y alegría, y revivirán estos huesos que has abatido! No te fijes ya en mis pecados; más bien, borra todas mis maldades. Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte! Así instruiré a los pecadores en tus caminos; así los pecadores se volverán a ti. Dios mío, Dios de mi salvación, ¡líbrame de derramar sangre, y mi lengua proclamará tu justicia! Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Aún si yo te ofreciera sacrificios, no es eso lo que quieres; ¡no te agradan los holocaustos! Los sacrificios que tú quieres son el espíritu quebrantado; tú, Dios mío, no desprecias al corazón contrito y humillado. SAL. 51. 1-17.

RO.6.23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Dios te siga bendiciendo.

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