Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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jueves, 16 de febrero de 2012

Castillos en el cielo

Muchas veces hemos oído la frase “castillos en el cielo” o “castillos en el aire” en referencia a sueños e ilusiones que parecen imposibles de realizar, esta es ya una expresión muy coloquial y bien arraigada en nuestro idioma; siempre que se habla de personas soñadoras o que tienen un alto grado imaginativo se hace alusión a las nubes o a los cielos, inclusive a la luna, todos hemos escuchado a alguien decir “bájate de esa nube en la que andas” cuando se trata de hacer razonar a otro, la literatura además nos da algunas historias en las que existen magníficos castillos llenos de grandes riquezas alojados en los cielos o en las nubes, en el cuento de los frijoles mágicos por ejemplo, se dice que al final de la enredadera existe un castillo donde un gigante guarda celosamente una gallina que pone huevos de oro.
Al parecer no existe otra forma de pensar en un castillo sino como un lugar enorme llenos de fortunas y riquezas al por mayor, en la vida real muchos castillos hoy en día se encuentran en ruinas y abandonados en remotas regiones del planeta, sin embargo algunos aun siguen siendo verdaderos museos o bancos, llenos de obras de arte, pinturas, esculturas, y reliquias de tiempos casi inmemorables, oro piedras preciosas e incluso antiguos botines de guerra, generalmente al pensar en un castillo pensamos también en un rey o reina que habite en el mismo, el cual se viste de las mejores ropas existentes y se atavía de las mas finas joyas.

Resultaría ilógico pensar que semejante cantidad de cosas pudiesen pender en el aire sin un sustento terrenal, no es físicamente posible alojar tal cumulo de riquezas, y ni hablar del edificio, en el cielo como si fuese un globo o una cometa, suspendidos como si hubiesen sido colocados con un alfiler o cinta adhesiva, yo no pretendo ser una autoridad en cuanto a ingeniería o arquitectura pero creo haber encontrado una forma de construir dichos castillos aéreos, La Biblia dice que debemos procurar el almacenar riquezas en los cielos, donde están lejos de cualquier daño externo y de cualquier corrupción, nos sugiere al mismo tiempo no hacerlo en la tierra donde cualquiera puede robarlo, o puede echarse a perder fácilmente, por factores ajenos al tesoro, cuando hacemos la voluntad de Dios, y nos dejamos guiar por su mano, confiados plenamente en que Él sabe lo mejor para nosotros de alguna manera comenzamos a construir un castillo celestial y en la medida en la que comenzamos a obrar por la fe, a hacer cosas como para Él (aunque el que las reciba materialmente sea otro ser humano) vamos poniendo mas y mas ladrillos en esta gran edificación, cada buena obra que realizamos, cada palabra inspirada que sale por nuestras bocas, cada maldad que dejamos de cometer es una joya mas en nuestro tesoro aéreo, y cuanto mas hagamos, cuanto mas nos esforcemos mas grande será nuestro palacio en las nubes, los demás edificadores que no posean este tipo de materiales se admiraran de cómo nuestra construcción puede suspenderse ahí a tal altura, sin embargo nosotros sabremos que dichos materiales son livianos debido a no poseer ese lastre llamado “pecado” que ata todo a esta tierra.

Cuando nuestro castillo en los cielos este concluido y lleno de tantas maravillas, entonces el Gran Rey de Los Cielos vendrá y nos dará autoridad para reinar sobre el para toda la eternidad y así poder disfrutar de todo lo que anteriormente edificamos, pero el día se acerca y el Rey viene pronto, y cuanto mas tardemos en construir mas incompleto estará nuestro castillo, así que vamos a construir con materiales divinos, con oro y piedras preciosas libres de pecado para que nuestra edificación permanezca y sea tan hermosa que nos sintamos complacidos de morar eternamente en ella.

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