Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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viernes, 2 de marzo de 2012

La abuelita de la muerte


Contrario a lo que la mayoría de abuelos son, el personaje que te voy a hablar hoy no tiene nada bueno, al contrario si le permites aunque sea un espacio en tu vida; te va a destruir… Pero antes déjame hablar de nuestros abuelos.

No sé si te identificas conmigo, pero desde que tengo memoria mi abuela nunca me ha castigado, y si me ha regañado no ha sido tan dura, y siempre hay mucha comida para mí como su nieto, y aunque no es el caso de todos los abuelos, muchos generalmente lo hacen porque con sus hijos no pudieron hacerlo, ya sea por recursos económicos, inexperiencia o la razón que haya sido.

De todos los abuelos que he tenido la oportunidad de conocer, tienen algo en común; no sé si decir que son alcahuetos, o quieren darse una segunda oportunidad para ser lo que no fueron con sus hijos. La mayoría son: cariñosos, dadivosos,  permisivos, etc.

Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia (Abuela), después que ha concebido, da a luz el pecado (Mamá,; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte (Hija). SAN. 1.14-15.

La Biblia dice claramente que morimos porque pecamos, el decidir pecar trae una consecuencia: Morir.
Pero para que lleguemos a pecar debemos conocer primero a la abuela de la muerte: la concupiscencia, y si queremos cuidarnos y no tener consecuencias tan graves como la muerte, debemos ser sabios y evitar a toda costa a la concupiscencia.

Para nosotros los hombres si pasa una mujer frente a nosotros debemos evitar ser “atraídos y seducidos” o mujeres que quieren hablar de otras personas deben evitar ser “atraídas y seducidas” y en todas las cosas que sabemos que si le damos la oportunidad que nos domine engendraremos el pecado y al consumarse puede tener una grave consecuencia: la muerte.

Es ahí donde empieza todo, en nuestra concupiscencia, y es lo que debemos pedir a Dios que se glorifique en ella; no puede ser que nosotros como hijos de Dios seamos dominados por el mal al contrario debemos dominar al mal con nuestro bien y ahí cuando preferimos hacer lo bueno y no volver a ver a esa mujer, a no levantar calumnias contra otra persona, etc.  Donde decidimos seguir al Dios que nos llamó para ser imitadores de Él y andemos en amor y reflejemos a todos donde sea que vayamos quién es nuestro Padre.
Así que si esa abuelita de la muerte toca a tu puerta y tan gentilmente te ofrece “unas galletitas horneaditas”  o un banquete hecho con “mucho amor” ciérrale la puerta en su cara y dile que ni la quieres conocer. No necesitas ni abuelas, ni mamás, ni hermanos, ni tíos, ni primos así. Con tu Padre Celestial y su gran familia es suficiente.

No permitamos contaminarnos con nada que tenga que ver con el pecado, la Gracia de Dios es suficiente para seguir de pie, Él nos salvó, por lo tanto Él es quien nos sostendrá en la prueba y la dificultad para llegar hasta el final.

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. ROM. 12.21

Dios te siga bendiciendo.

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