Salmos 92

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche.

Proverbios 4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Salmos 138

Te alabaré con todo mi corazón... a tí cantaré salmos...

Isaías 26:3-4

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos

Isaías 40:31

pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán

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jueves, 8 de noviembre de 2012

Memento Mori



http://www.estatevaults.com/lm/%20%20Momento%20Mori.jpg“Memento Mori” es un aforismo latino que significa “Recuerda que Morirás”

Hoy quiero hablar de la muerte, de ese acontecimiento tan crucial en la vida de los seres humanos, hace un par de días se celebró en América Latina y en algunos otros países el tradicional “Día de los Muertos”; esta es una festividad cuyo fin es recordar a aquellos que ya no están con nosotros, muchas personas llevan flores a las tumbas de sus antepasados y recuerdan como eran mientras estaban con vida, es natural también que es este tiempo se reflexione acerca de lo inevitable que es la muerte; y es que a todos tarde o temprano nos llegará el momento en que dejemos este cuerpo material, cuando nuestro corazón deje de latir y nuestros pulmones dejen de respirar, el día en que para los que queden con vida seremos solo un recuerdo mas.

Es natural temer a la muerte, eso forma parte del famoso “instinto de supervivencia” presente en el ser humano, nadie a la verdad quiere morir, nuestro propio subconsciente nos lleva rechazar al idea de dejar de existir; sin embargo y como lo dije antes, todos inevitablemente hemos de dar este paso.

La Palabra de Dios nos enseña que la muerte es algo por lo que todos debemos de pasar; Hebreos 9:27 nos dice “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,” sin embargo, Dios no creó al ser humano para que muriese, el propósito de nuestro Señor era en un principio que viviésemos para siempre con Él, fue el pecado el que hizo que la muerte se convirtiera en parte necesaria de la existencia humana, Dios dijo a Adán que el día que comiese del árbol del cual se le había mandado no comer, ese día iba a morir; efectivamente el hombre murió ese día, con esa pequeña e inicial mordida el hombre y la mujer comenzaron a morir paulatinamente de forma corpórea pero totalmente en el ámbito espiritual.

No podemos hacer nada para cambiar el error de nuestros padres Adán y Eva; es más, estoy seguro que si nosotros hubiésemos estado en su misma posición habríamos hecho exactamente lo mismo, sin embargo, aún podemos cambiar lo que nos resta de vida en algo mejor, la forma de hacerlo es rechazando el error cometido en el Edén, manifestando abiertamente de cara al Cielo Eterno que no deseamos ser parte de esa maldición, cuando hacemos esto Dios mismo nos da de su propia vida, para que nuestro espíritu vuelva a renacer la Biblia nos enseña que Dios “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:5); si bien es cierto la muerte corporal llegara a nosotros un día, ese “revivir” espiritual que Dios nos regala nos hace enfrentar ese inevitable suceso de una manera distinta, el Apóstol Pablo decía: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.” (1ª Tesalonicenses 4:13).

Cuando creemos en Cristo Él se vuelve nuestra esperanza y ya no tememos mas a la muerte porque esta se encuentra sujeta a la voluntad de Dios (Apocalipsis 1:17-18); para los que hemos dejado a Cristo nacer en nuestros corazones y le hemos entregado a Él nuestro todo la muerte es sólo una antesala a una mejor y mas abundante vida mas allá de ese sombrío umbral, el creyente recuerda que morirá, pero lo hace con alegría y felicidad pues sabe que adelante lo espera su Señor para llamarlo a su gozo, así como el libro de Hechos narra a Esteban mientras agonizaba a causa de la lapidación viendo al Señor Jesús de pie para darle la bienvenida al Cielo, así los cristianos debemos ver la muerte como el fin de nuestra obra en la tierra y el inicio de una gloriosa “jubilación” mas allá de las puertas de perla.

Recuerda que morirás, pero recuerda también que si en verdad creíste en Dios ese suceso es sólo una antesala a una gloria mayor, porque como lo dice en su Palabra “Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos.” (Salmos 116:15)

martes, 14 de agosto de 2012

Antes de Partir


Es una especie de paradoja que millones de personas empiezan a vivir cuando están empezando a morir.

Dios nos ha llenado de promesas que quiere que sean realidad, pero somos nosotros con nuestras actitudes que retrasamos e incluso evitamos que Dios cumpla con sus promesas.

Hay quizá dos preguntas fundamentales que todo ser humano debería responderse:
¿Has vivido una vida plena?... Cómo dije antes hay promesas de Dios que para nosotros, no verlas cumplidas es no vivir una vida plena, incluso hay millones de personas que ni siquiera conocen a Dios ¿cómo vivirán una vida plena?

Si nuestra respuesta es negativa, deberíamos autoreflexionar de qué no está bien en nosotros.

La segunda pregunta es: ¿has sido motivo de felicidad para alguien?... Dios y nuestro prójimo son ese “alguien” que debería formar parte importante de nuestras vidas, tanto así que Jesús dijo: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. MR. 12.30-31.

Son lastimosamente pocas las personas que llegan a marcar nuestras vidas, digo “pocas” pues conocemos cientos, incluso miles de personas a lo largo de nuestra vida, pero son contadas aquellas que nos dejan huellas.

No debemos esperar a ser ancianos para disfrutar la vida, eso debería ser nuestro diario vivir; aunque hay cosas que debemos evitar por nuestro bien, otras las evitamos porque queremos evitarlo. No esperemos hasta mañana deleitarnos en Dios y sus bendiciones, no nos privemos de vivir plenamente, no esperemos al futuro para amar a nuestro prójimo y bendecirlo.

Me gusta usar la imaginación y pienso que quizá muchas personas se sientan extrañas al estar en el paraíso de tanta dicha y plenitud, porque en esta vida se privaron de tantas cosas; no seamos de esas personas.

La vida es hoy, no mañana; disfrutémosla. ¿No sabes por dónde empezar? Empieza por Dios: Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre SAL. 16.11.

Dios te siga bendiciendo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Zombies, Zombies everywhere!

“Un zombi (en ocasiones escrito erróneamente con la grafía inglesa zombie)1 es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se practica el culto vudú. Se trataría de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Por extensión, ha pasado a la literatura fantástica como sinónimo de muerto viviente y al lenguaje común para designar en sentido figurado a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad”
Tomado de Wikipedia.

No sé si se habrán dado cuenta, pero últimamente la figura de los Zombis ha sido usada repetidamente en el cine, la música y los videojuegos y la TV, al parecer esta temática atrae mucho la atención del público, a modo tal de haber creado ya un mercado especializado en este tipo de “producto”, la historia es siempre la misma, una epidemia genera un caos total en la humanidad provocando un mal llamado “Apocalipsis” dejando a miles de personas en un estado intermedio entre la vida y la muerte, una especia de transición interminable entre aquello que aun existe y lo que ya dejo de ser, generalmente en este tipo de historias existe un héroe o heroína que lucha contra estos “muertos vivientes” que siempre son representados como turbas inmensas de gente vestida con harapos medio sangrante de coloración pálida y que han perdido sus facultades mentales, quedando limitados sus cerebros a sus funciones mas primitivas (a veces también gruñen y extienden los brazos hacia al frente mientras avanzan en un andar muy parecido al de los pingüinos).

la verdad ser zombi es un no ser en sí mismo, puesto que no se está ni vivo ni muerto, no se pertenece ni al “mas allá” ni al “mas acá”, no se es de un lugar, sino al contrario se vaga eternamente entre la vida y la muerte; muchas veces esto nos pasa a los cristianos, La Biblia dice que debemos “morir” a nuestra antigua manera de vivir, desechando el pecado y la maldad de nuestras vidas, en una porción especifica de la misma nos dice respecto a nuestra relación con Dios: “Por causa de ti somos contados como muertos todo el tiempo”, sin embargo muchos aun no hemos muerto totalmente, no somos “muertos todo el tiempo” aun poseemos rasgos de vida, aun tenemos un poco de esa vieja naturaleza pecaminosa y alejada de Dios, podría decirse, en términos más literarios si se quiere, que somos una especie de “Zombis espirituales” ni del cielo ni del infierno, ni de Dios ni del mundo, vagando toda nuestra existencia entre el pecado y la santidad, entre lo bueno y lo malo, relegados a ser uno más de esos miles de muertos vivientes que han sido víctimas de ese virus llamado “pecado”, el deseo de Dios es que dejemos de “vivir” para este mundo y para nosotros mismos, Él desea que “muramos” a todo esto, que nuestro nombre se borre de entre la mundana existencia, que seamos muertos al pecado, que dejemos de existir en el mundo de la maldad.

Cierro esto con una anécdota personal, en una ocasión me encontraba totalmente vestido de negro y un buen amigo tratando de jugarme una broma me miro fijamente y me dijo “Donde es el velorio, quien se murió” a lo que instintivamente y para no quedarme atrás con la broma, conteste: “mi viejo hombre”, esto me lleva a plantearte un reto, mañana al vestirte ponte una camiseta negra y al verte en el espejo recuerda que “estas muerto” para este mundo, ya no perteneces a él, ya no eres de aquí, ahora eres de ese “mas allá” llamado cielo, y así cada vez que vistas de negro recordaras que no eres un zombi mas, eres un “muerto todo el tiempo”

viernes, 14 de octubre de 2011

De muerte a Vida



Hay muchísimos casos que una experiencia que pone en extremo peligro la vida de una persona, cambia radicalmente su manera de vivir. Un drogadicto que se ha intoxicado demasiado y esta a punto de morir; si hace una reflexión profunda debe haber un cambio radical en su vida.

Lo mismo es para todo aquel que desee alcanzar la eternidad con Dios. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. ROM. 8.23

No existen varios caminos que te lleven a Dios, o hacer varios tipos de sacrificios para que al final puedas estar con Dios. Solo hay un camino, ni dos, ni varios, solo un Camino. 

Y aunque políticamente decir eso esta mal; no lo digo yo, lo dijo alguien con una autoridad que hasta el día de hoy ni el ser humano más poderoso tiene; el es Jesús. 

JN.14.6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

 A parte de las Palabras de Jesús, hay que reconocer nuestro estado: todo ser humano esta separado de Dios por el pecado. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. ROM. 3.23-24.

El que dijo ser el único camino para el Padre, pagó el precio de nuestro pecado para que podamos estar con Dios; lo único que necesitamos es reconocer nuestro estado; así como el ejemplo al inicio; si no hay una acción en nuestra manera de ver las cosas y vivir sencillamente no podremos estar con el Padre, necesitamos a Jesús. 

Puedes ir de muerte a vida, si tan solo te dejas abrazar por Jesús.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. JN. 3.16-17.

Dios te siga bendiciendo.

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