Una de las cosas que más nos
gusta como personas es tener el control de cada situación que vivimos, por
ejemplo: tener estabilidad económica para sostener a tu familia.

Al estar en una situación donde
sabemos que hemos perdido el control nos sentimos angustiados, ansiosos,
deprimidos, etc. Lo que más anhelamos en esos momentos es volver a recuperar el
control y tener nuevamente la seguridad de que todo esta bien.
Lamentablemente (lo digo porque
sería ideal nunca perder el control) la vida no es así: Tu padre puede darte la
seguridad al tener una empresa y la certeza de que recibirás una gran herencia;
pero en un instante puede perderlo todo. O podrías ser la persona más saludable
del mundo pero sin qué ni para qué recibes un diagnostico muy desalentador.
Y es que en esos momentos cuando
más debemos Perder el Control para
que lo tome Dios. ¿Quién mejor que Dios para tener el control completo de
nuestras vidas?... no hay nade más capaz y más sabio para hacer que nos
sintamos seguros… porque vuestro Padre
sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. MT.6.8
Ojo esto no quiere decir que al
darle el control a Dios de nuestras vidas nosotros no vamos a hacer nada; claro
que no, debemos ser activos con Dios pidiéndole lo que nosotros necesitamos
para estar seguros, estar pendientes de lo que Dios hace porque lo que esta en
juego es nuestra vida y nuestra seguridad; que Dios haga su voluntad en
nosotros.
FIL.4.6 Por nada estéis afanosos, sino sean
conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con
acción de gracias.
Al perder el control de tu vida
quiere decir que Dios tomará las decisiones en lo que a ti respecta ¿Confías en
Dios? Demuéstrale a Él que lo haces, el sabe lo que más necesitas y se
preocupará para dártelo: echando toda
vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 P. 5.7
Lo mejor que puedes hacer es
Perder el Control y que lo tome Dios, es el más sabio, mejor administrador y el
que más desea tu felicidad.
Tranquilo, pierde el control y
que lo tome Dios: Con sus plumas te
cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad SAL.91.4
Dios te siga bendiciendo.
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