Es curioso como este tipo de cosas
nos pasan muy a menudo, uno pudiese llegar a pensar que para el ser humano
capaz de construir enormes edificios, enviar aparatos sumamente sofisticados al
espacio y crear las más bellas obras de arte, estos errores u olvidos son algo
ya superado; sin embargo no es así, es realmente sorprendente como olvidamos (o
buscamos olvidar) las cosas que están más cercanas a nuestro alrededor,
espiritualmente nos pasa lo mismo, damos por sentado que de algún modo Dios “debe” bendecirnos y olvidamos que es sólo por su gracia la que nos permite
recibir todas sus buenas dádivas, la Palabra de Dios dice acerca de Él que: “hace salir su sol sobre malos y buenos, y
que hace llover sobre justos e injustos” pero esto no significa que Él deba
hacerlo, sino que lo hace por simple amor y afecto a toda su creación.
Muchas personas hoy en día han
olvidado que cada cosa a nuestro alrededor es obra de las manos de Dios,
olvidamos que la vida en sí misma es un maravilloso milagro que nuestro padre
nos regala día con día, estos olvidos han llevado a muchos a demandar grandes
señales o prodigios de parte de Dios para convencerse de su existencia, he
escuchado muchas veces a personas decirme “Si Dios existe porque permite que
ocurra eso” o también “Sí Dios me amara de verdad, me hubiera ayudado y me
hubiera protegido cuando…”, para ser honestos no siempre tengo la respuesta
correcta para estas preguntas, lo único que puedo decirles es que Dios ha
estado, esta y estará ahí a nuestro lado, nuestras humanas mentes quizás no
logren desenmarañar los posibles efectos de una vida sin la atención del Señor,
pero de una cosa podemos estar seguros, si Dios no obrara como lo hace nuestra
vida sería peor, si Él no tuviera cuidado de nosotros probablemente en estos
momentos ni siquiera existiríamos.
Algunos de nosotros quizás hemos
buscado a Dios en cosas sumamente complejas, en ritos elaborados, en oraciones
prefabricadas, quizás lo hemos buscado en mil y un lugares distintos, en
supuestos “milagros” manifestados en pedazos de pan o en aquellos que dicen
haber recibido una “revelación sobrenatural y mística”, sin embargo, Dios no se
encuentra en todos esos lugares, así como mis llaves no se encontraban en ningún
lugar de mi casa sino en mi bolsillo, así Dios no esta en todo eso que dije
antes, encontrarlo es mucho más fácil, lo único que debemos hacer es presentar
nuestro corazón de manera sincera y humilde ante Él para poder encontrarlo, no
necesitamos complicarnos nuestra vida buscando a Dios en señales en el cielo o
es sorprendentes prodigios, claro que si Él lo deseara podría presentarse por
esos medios, no me malentiendan sólo digo que Dios no necesita de eso para
presentarse a nuestras vidas, lo único que hace falta es que dejemos de
buscarle en donde no esta, así Él podrá manifestarse con toda libertad a
nuestras vidas y seguramente en ese momento nuestros ojos espirituales se abrirán
y entenderemos como el Apóstol “Cómo
fuimos conocidos” y decir como Job “De
oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.”
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