Mucho se ha
dicho sobre esta tan célebre frase del escritor alemán Frederick Nietzsche,
muchos la han tomado de forma literal en el sentido de negar la existencia de
Dios, siendo que el autor no quería dar a entender precisamente esa idea, y no
es que Nietzsche haya sido de alguna manera “creyente” pues siempre critico la
existencia misma de Dios, sin embargo con esta frase se trata otra temática, la
necesidad de una fuente o base del sistema moral que se necesita dentro de la
sociedad, ante la “muerte de Dios” esta base se vuelve inexistente y por ende
el sistema moral se rompe.
Pensando es
estas cosas llegué a la conclusión que no es que Dios haya muerto como dijo
aquel escritor, más bien Dios sigue estando ahí, pero sin empleo, se que suena
raro, pero Dios se ha quedado sin empleo, generalmente pensamos en Dios como
una persona muy ocupada o como alguien que está pendiente de todo lo que ocurre
en el mundo y que pasa muy atareado con mil y un cosas que hacer, y aunque esto
es verdad no es tampoco por ello del todo cierto, puesto que si tomamos como
premisa, como punto de partida, uno de los supuestos básicos sobre la
existencia de Dios como tal, es decir su “omnipotencia” entenderemos que Dios
es capaz de todo, El puede hacerlo todo y tiene el poder o facultades
necesarias para hacer más de lo que podemos imaginar en nuestra humana y mortal
mente.
Sin embargo a
pesar de tener Dios tanto poder no lo utiliza al cien por ciento, digamos que
de alguna manera estamos “subestimando” las capacidades de Dios, puesto que
pudiendo realizar tantas cosas con su poder, no las hace por una simple y
sencilla razón: ya muy pocos creen en él, y no hablo de creer en Dios como toda
la gente lo toma pues si vamos a la calle en este preciso momento y le
preguntamos a cualquier persona si cree en Dios el 90% nos dirá que sí, pero
esta es una fe inexistente, pues por lo general personas tienen a Dios como un
vago recuerdo de lo que el Sacerdote o Pastor dijo la última vez que fue a la
iglesia, para muchos Dios es una figura barbada que vive muy lejos en el cielo
y al que de vez en cuando se puede recurrir cuando todo va mal, esto hace que
no sea una figura, una fuerza viva en nuestras existencias.
Me imagino a
Dios en este preciso momento como alguien sentado en una silla viendo hacia la
tierra esperando que alguien en verdad crea de forma activa en él para así
poder obrar algún milagro, alguna cosa sobrenatural y espectacular, muchas
veces personas no creyentes me han dicho: “si Dios existe porque no hace
milagros como los que dice La Biblia y nos saca de esta situación” la respuesta
es simple porque no somos creyentes como lo eran las personas que vivieron
tales hechos, al parecer la modernidad ha venido a de alguna forma “adormecer”
nuestra fe en Dios, cada vez más en estos tiempos podemos encontrar objetos,
personas e incluso maquinas que hacen lo que Dios antes hacía, si te enfermas
ya no le pedís a Dios que te sane, vas al doctor, si tenes problemas te mandan
donde un Psicólogo, ya no lo hablas con Dios, etc. Y así sucesivamente se
podrían poner miles de ejemplos de cómo las cosas que antes Dios hacia ahora
hemos dejado que otros lo hagan y por ello Dios se ha quedado sin empleo.
En la biblia
Dios una vez le dijo a su pueblo “yo seré su Dios, yo seré su Rey, ustedes no
serán como las demás naciones que son reinados por hombres” sin embargo el
pueblo quería un Rey humano un hombre que hiciera lo que Dios hacia y lo
obtuvieron, coronaron como rey sobre si
a un hombre, que a la larga los llevo a guerras, impuestos y demás cosas
propias de humanos imperfectos, me imagino que cuando este rey hacia algo
incorrecto en perjuicio del pueblo, Dios pensaba en su mente “ahhh si me
hubiesen elegido a mí como su rey, si me hubiesen hecho caso, si me hubiesen
dado empleo no estarían viviendo esto”
El peor error
posible de cometer es darle a hombres, organizaciones u cualquier otra cosa el
valor de Dios, pues aunque pueden llegar a realizar muy bien esas funciones que
llevan a cabo, nunca lo harán tan bien como lo haría Dios, ya que su poder es
limitado en contraste con la omnipotencia de Dios, démosle empleo a Dios,
pongámoslo a prueba por unos días para ver si se queda con el puesto y creyendo
en el démosle la oportunidad de mostrarnos lo que Él es capaz de hacer, creamos
fervientemente, vivazmente, creamos con todo el corazón. Así como Nietzsche
mismo aún siendo ateo entendió la problemática causada por la falta de fe en
Dios, entendámosla nosotros también para que no suframos las consecuencias de
haber dejado desempleado a Dios; creo que Dios quiere hacer milagros hoy más
que nunca pero no hay quiera creer en ellos, Él está esperando a alguien que le
de trabajo, que con su fe ponga a prueba el poder sobrenatural que posee y lo
mueva a hacer tan o más grandes cosas
que las que hizo en tiempos bíblicos.
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